
Si existe una planta que ejerce una gran fascinación, es el Loto. Su belleza, elegancia, ese aire mágico y místico que lo envuelve, hace que nos enamore e inspire.
El Loto es sagrado en casi todos los países de oriente, es el asiento de muchas de sus deidades y existen miles de historias donde él es parte fundamental. En la religión Hinduista, Jainista, Taoista y principalmente en el Budismo, es uno de sus principales iconos.
Es la flor nacional de Vietnam e India, país de donde es originario y simboliza allí a la divinidad, la fertilidad, la riqueza, el conocimiento y la ilustración. Es una de las plantas favoritas que inspiran a escritores, poetas, pintores y fotógrafos. Su valor ornamental y medicinal fue apreciado en India y China al menos hace 6.000 años.
Dentro del grupo de plantas sagradas que existen en el mundo, el loto es una de las campeonas por su gran versatilidad, valor medicinal y belleza. Todas las partes de la planta son usadas para elaborar remedios. Los rizomas, semillas y hojas para la alimentación.
La lista de enfermedades que cura es muy larga y cada día se descubren nuevas propiedades. El loto asiático (Nelumbo Nucifera) tiene una historia muy larga como medicina tradicional en Asia y actualmente la medicina moderna ha realizado estudios que avalan su poder contra las siguientes enfermedades: cáncer, diabetes, inflamaciones, VIH, obesidad, bacterianas, alzheimer, antienvejecimiento, enfermedades del sistema digestivo, bazo, riñón, reduce el colesterol, es hipotensor, tiene efectos hepatoprotectores, es diurético, antiviral, antipirético, antioxidante y antirradicales libres, la semilla también tiene propiedades que alivian la agitación, palpitaciones y el insomnio. El embrión de loto ("Lianzixin" en chino, el corazón de la semilla del loto), es clasificado como amargo y frío y beneficia el corazón.
Además de todas las virtudes sanadoras que posee el loto para la salud física, en su parte energética en la forma de esencia floral, nos aporta: armonía, equilibrio, pureza, fortaleza, moderación, serenidad y elevación de la conciencia a un nivel superior. Se utiliza también en la meditación, pues potencia los estados receptivos. Su función es de un elixir general espiritual. Purifica las emociones. Resume las fuerzas del alma elevándolas a un nivel superior ya que ayuda al autoconocimiento. Enseña a integrar la vida. Favorece la receptividad y la apertura espiritual. Armoniza en conflictos emocionales. Ayuda al proceso de curación y a la asimilación de sustancias nutritivas. Tonifica el funcionamiento del corazón, el hígado y el bazo. Aumenta la longevidad y reconstituye los tejidos. Indicado para prevenir desequilibrios psíquicos, estados obsesivos y psicosis. Su arquetipo es la purificación. Ordena la energía de todos los Chakras, actuando especialmente sobre el Chakra coronario (Sahasrara) y sobre la glándula pineal y el Chakra cardíaco (Anahata). Posee como afirmación positiva la transformación de nuestro propio ser, su evolución y su crecimiento.
El Loto sirve como asiento a Buda e indica por tanto un nacimiento divino, por eso ha sido asociado al renacer, salir de la oscuridad para entrar en la consciencia de nuestro origen divino.
La esencia floral de loto armoniza la mezcla de otras esencias, aumentando y dinamizando sus efectos, siendo por esto y por sus otras cualidades la más especial e importante que contienen las Gotas Restaurativas.
El Loto es nuestra planta consentida, ya que tan solo al verla y respirar el exquisito perfume de su flor, nuestro ser se eleva y transporta a lugares de ensueño, donde seguro moran los seres celestiales.